Historia de Origen
Cómo una broma de jardín se convirtió en un juego global
3 de mayo de 2026 · 4 min de lectura
Empezó, como casi todas las grandes ideas, con un debate que en realidad nadie quería ganar.
Nuestro grupo de amigos es un caos—en el mejor sentido. La mitad creció pateando, la otra mitad lanzando. Los europeos no querían tocar un balón de fútbol americano. Los americanos no tenían paciencia para noventa minutos de fútbol sin goles. Necesitábamos un deporte donde el único requisito fuera presentarse.
Así que un fin de semana pusimos una silla en un jardín, encontramos una pelota e improvisamos una regla sobre la marcha: pásasela a tu compañero, y este tiene que golpear la silla. Sin manos. La primera ronda fue un desastre. La segunda, peor. En la quinta, ya estábamos llevando la cuenta.
Así nació Chairball.
Desde aquella primera tarde, hemos jugado en playas, aparcamientos, al pie de monumentos y delante de un público confundido pero entusiasta en más de un tailgate. Las reglas han evolucionado. Las sillas se han multiplicado. Y la comunidad ha crecido hasta gente que nunca hemos conocido, en ciudades en las que nunca hemos estado.
No nos tomamos muy en serio a nosotros mismos, pero sí nos tomamos en serio el juego. A medida que el deporte ha crecido, también lo ha hecho el equipo. Hemos cuidado cada detalle del montaje oficial de Chairball—desde la durabilidad de la silla hasta la precisión del agujero—porque un buen juego merece un buen equipamiento. El futuro del deporte no tiene que ser de alta tecnología ni exclusivo. A veces solo tiene que ser lo bastante divertido para que alguien diga, "espera, repite esa jugada".
Este es el comienzo de nuestra historia. Vamos a compartir resúmenes de torneos, perfiles de jugadores, el origen de las reglas y alguna que otra guía estratégica cuestionable. Apúntate y síguenos en Instagram y TikTok para vivir lo que viene.
— Los Fundadores de Chairball
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